Assassination Classroom:“cuando una historia sobre matar termina hablando de vivir”.
Assassination Classroom:“cuando una historia sobre matar termina hablando de vivir”
Bueno, hoy hago este post porque hace más o menos una semana vi ‘Assassination Classroom: Our Time’, una película homenaje por los diez años del anime.
Cuando terminó la película, pensé: «¿Cómo puede ser que nunca se me haya ocurrido hablar más de un anime tan bueno?». Una historia capaz de ser divertida y absurda en un momento, y al siguiente tocar temas profundos, sensibles e importantes de una manera sorprendentemente sutil.
‘Assassination Classroom’ es uno de esos animes que, bajo una premisa que a primera vista puede parecer una auténtica locura, termina hablando de cosas mucho más humanas de lo que uno espera.
Y quizá por eso, después de tantos años, volver a encontrarme con esta historia me hizo sentir algo que no esperaba. Así que hoy quiero hablar un poco de mi experiencia con este anime, de lo que creo que intenta transmitir, de algunos de los temas que más me marcaron y, por supuesto, de ‘Our Time’ y de lo que significó para mí volver a ver a la Clase 3-E.
Para empezar, Assassination Classroom fue uno de mis primeros animes, y eso ya hace que sea una serie especial para mí. Recuerdo perfectamente mirar su portada con cierta incredulidad y pensar: «Dudo mucho que esto me vaya a gustar… ¿qué se supone que es ese pulpo amarillo?».
Y vaya si estaba equivocado.
No me gustó. Me encantó.
Assassination Classroom no solo se convirtió en uno de esos animes que guardo con especial cariño, sino que también fue de los primeros —y de los pocos— que han conseguido hacerme llorar. De hecho, fue el primero.
Y claro… luego llegó ese final.
Madre mía, ese final.
Qué bueno es y, al mismo tiempo, cuánto duele. Creo que pocas veces he sentido que una historia me haya preparado tanto para una despedida y, aún así, haya conseguido que cuando llegara me doliera como si no estuviera preparado en absoluto.
Quizá por eso Assassination Classroom se quedó conmigo. Porque detrás de ese pulpo amarillo, de las situaciones absurdas y de todas esas risas, había una historia que terminó significando muchísimo más de lo que esperaba cuando vi aquella portada por primera vez.
Para quien no haya tenido la suerte de ver este anime ahi va una pequeña sinopsis.
Imagina que un día llegas a clase y descubres que tu nuevo profesor es un extraño ser amarillo con forma de pulpo, capaz de moverse a velocidades supersónicas, destruir montañas y viajar alrededor del mundo en cuestión de minutos. ¿Suena a un día normal en el instituto? Pues para la Clase 3-E, sí. Koro-sensei, como decide llamarse este peculiar profesor, ha destruido gran parte de la Luna y ha prometido hacer lo mismo con la Tierra al terminar el curso. Pero antes quiere cumplir una última misión: ser profesor de la Clase 3-E.¿El pequeño inconveniente? El Gobierno ha dado permiso a sus alumnos para intentar asesinarlo antes de que termine el año, ofreciéndo además una recompensa de diez mil millones de yenes si lo consiguen. Así comienza Assassination Classroom: una clase en la que los alumnos tienen que estudiar, hacer exámenes, aprender a sobrevivir… y, entre medias, intentar matar a su profesor. Lo que ninguno de ellos espera es que aquel extraño pulpo amarillo termine siendo mucho más que su objetivo. Porque mientras ellos intentan encontrar la manera de acabar con Koro-sensei, él se dedica a enseñarles algo mucho más importante que cualquier asignatura: cómo conocerse a sí mismos, superar sus inseguridades y encontrar su propio camino.Y quizá ahí esté la verdadera gracia de Assassination Classroom: empiezas viendo a unos estudiantes intentando asesinar a su profesor y terminas preguntándote cómo demonios has acabado queriendo tanto a ese pulpo amarillo.
Sé que la premisa de Assassination Classroom puede echar un poco para atrás al principio. Un pulpo amarillo que amenaza con destruir la Tierra, una clase de alumnos intentando asesinar a su profesor y una recompensa de diez mil millones de yenes… no parece precisamente la receta para una historia profunda. Pero créeme: Assassination Classroom es muchísimo más que diversión y comedia absurda. A medida que avanza la historia, descubrimos que la Clase 3-E está formada por alumnos que cargan con sus propios problemas: falta de autoestima, dificultades familiares, problemas de conducta, inseguridades, miedo al fracaso o simplemente la sensación de no encajar en ningún sitio. Y es precisamente ahí donde aparece Koro-sensei, con su peculiar forma de enseñar y una capacidad casi increíble para ver aquello que cada alumno necesita. Poco a poco, mientras los estudiantes intentan encontrar la manera de asesinar a su profesor, Koro-sensei consigue algo mucho más importante: ayudarles a superar sus propios obstáculos, a descubrir sus capacidades y, sobre todo, a creer un poco más en sí mismos. Y cuando finalmente conocemos el pasado de Koro-sensei, muchas de las cosas que habíamos visto hasta entonces adquieren un significado completamente diferente. Entendemos mejor quién es, por qué actúa como actúa y, probablemente, es en ese momento cuando terminamos cogiéndole todavía más cariño a ese extraño pulpo amarillo que al principio parecía simplemente un personaje cómico. Por eso Assassination Classroom es uno de esos animes que, cuando llegas al final, te deja una sensación difícil de explicar. Hay un vacío y una tristeza inevitables porque sabes que tienes que despedirte de unos personajes con los que has pasado tanto tiempo. Pero también hay cierta alegría y, sobre todo, una enorme satisfacción al ver que todos consiguieron cumplir su cometido. Koro-sensei consiguió que todos se graduaron. Consiguió que encontrarán su camino, que fueran felices y que se convirtieran en aquello que realmente querían ser.
Tal y como él prometió.
Y quizá lo más bonito de todo es que, al final, te das cuenta de que la historia nunca trató realmente de cómo matar a Koro-sensei. Trataba de todo lo que él consiguió enseñarles antes de que llegara el momento de despedirse.
Y no puedo hablar de Assassination Classroom sin mencionar Tabidachi no Uta. Una canción preciosa que aparece en uno de los momentos más importantes y emotivos de la serie, y que parece hecha específicamente para decir adiós. Su melodía, la voz de la Clase 3-E y todo lo que representa hacen que sea prácticamente imposible escucharla sin volver mentalmente a ese momento.
Todo esto me lleva de nuevo al principio: a la película.
Assassination Classroom: Our Time dura aproximadamente una hora y poco, y en ella podemos ver escenas que no aparecieron en el anime, además de dar algo más de protagonismo a algunos personajes que, aunque no tuvieron tanto tiempo en pantalla, también eran importantes porque formaban parte de la Clase 3-E.
La película, siendo sinceros, tampoco ofrece algo completamente diferente a lo que ya conocíamos. Pero, personalmente, disfruté muchísimo de poder volver a ver a Koro-sensei y a todos aquellos chicos y chicas que tanto cariño me habían hecho cogerles.
Y entonces llegan los créditos.
Mientras suena otra canción increíble que hace referencia a Koro-sensei, podemos ver qué fue de los distintos integrantes de la Clase 3-E, a qué se dedicaron y cómo continuaron sus vidas después de graduarse. Es un detalle precioso porque nos permite comprobar que aquella promesa de Koro-sensei se cumplió: cada uno encontró su propio camino.
Pero para mí, sin ninguna duda, lo más bonito de toda la película está después de los créditos.
Sí, hay escena post créditos.
En ella podemos ver una reunión de todos los alumnos diez años después de su graduación. Y descubrimos algo todavía más bonito: desde que terminaron el instituto, se han reunido en aquel mismo lugar todos los años para recordar aquellos momentos que cambiaron sus vidas.
Entonces Nagisa, uno de los personajes más importantes de la serie, y dice:
«Koro-sensei, han pasado ya diez años. Solo quería decirte que estamos todos bien».
Y mientras escuchamos esas palabras, vemos una fotografía de todos juntos en aquel mismo salón de clases, diez años después.
Y ahí, sinceramente, me ganó por completo.
Porque no hace falta que Koro-sensei aparezca. No hace falta otra gran batalla ni una escena espectacular. Solo hace falta verlos juntos, diez años después, para entender que todo aquello que vimos durante la serie realmente importó.
Koro-sensei cumplió su promesa.
Sus alumnos crecieron, siguieron adelante, encontraron su camino y, sobre todo, están bien.
Hasta aquí llega este post. Muchas gracias por leerlo y espero que, si todavía no lo has hecho, te animes a darle una oportunidad a Assassination Classroom. Estoy seguro de que no te va a decepcionar y que, como me pasó a mí, conseguirá hacerte reír, emocionarte y, probablemente, sacarte alguna que otra lagrimita. Nos leemos en el próximo post. ❤️




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